lunes 30 de noviembre de 2009

Capítulo XV: Algunas respuestas

Capítulo XV: Algunas respuestas




Jonás se pidió otro güisqui y yo aproveché para preparar otra tanda de preguntas. A su regreso empecé el interrogatorio.

- ¿Tienes hijos?
- No.
- ¿Esposa?

Aquí, Jonás me miró de un modo distraído y se encogió de hombros.

- ¿Qué significa eso, que sí o que no?
- Creo que alguien hubo, pero no me acuerdo.
- ¿Cómo que no te acuerdas?
- Igual no quiero acordarme.
- Son cosas muy distintas.
- Está bien. No tengo ni idea. No recuerdo mucho de antes.
- ¿Cómo te metieron aquí?
- Me contrataron de guionista. Necesitaban una serie de televisión que se convirtiera en un éxito inmediato. Mateo Gattari pensó que aquí trabajaríamos más a gusto, y yo descubrí que necesitaba estar aquí dentro. Me calmaba. Me sentía más seguro.
- Entonces, ¿esa serie se emite de verdad?
- Supongo. No tenemos televisión, así que no he visto ningún capítulo, pero entregamos un guión diario.
- Trabajáis.
- Lo justo.
- ¿Cómo es vuestro método de trabajo?
- Bueno, nos reunimos por la mañana temprano y comentamos la trama del episodio, nos repartimos los personajes y durante el día construimos por separado los diálogos. Yo utilizo una grabadora, Clara prefiere escribirlos (lápiz y papel), Leonor tiene un PDA, y Emma no escribe nada, tiene muy buena memoria. Por la tarde volvemos a reunirnos y comparamos lo que tenemos para el episodio, elegimos lo mejor y hacemos la escaleta, nos peleamos, nos insultamos, nos perdemos el respeto de muchas y divertidas maneras y luego nos ponemos de acuerdo y terminamos el capítulo. No creo que nos lleve más de media hora.
- Leonor no se acuerda del quinto guionista.
- Leonor es idiota.
- Entonces, hay un quinto guionista.
- Iván.
- ¿Dónde está?
- En un lugar seguro. Lo hemos encerrado por su propia seguridad.
- Leonor dice que el único suicida es Teodoro, un guardia civil de la serie.
- Me reafirmo. Leonor es idiota.
- ¿Iván se ha vuelto loco?
- Puede.
- ¿No pudo soportar la entelequia? ¿Es eso?
- Creo que trajo problemas de fuera y no fue capaz de liberarse de ellos.
- ¿Qué hay del mordisco que te dio?
- Ya te lo dije. Hay veces que las cosas que pasan no ocurren. Ya tendrías que tenerlo más que asimilado.
- Me cuesta –admití.
- Oye, debería bajar. Las chicas deben estar esperándome.
- ¿Para el guión de hoy?
- Exacto
- ¿Puedo quedarme aquí un rato?
- Todo el tiempo que quieras. A Clara no le caes bien, a Emma es mejor que no te acerques y Leonor es idiota. Quédate y disfruta. Es gratis.

Jonás ya se había levantado. Yo sentía cierta curiosidad por lo que sucedería a continuación, si la muchacha muerta de asco del crucigrama me haría pagar lo que nos habíamos bebido los dos cuando Jonás se escaqueara.

- Jonás –dijo mi voz, aunque yo no lo pretendiera. – Muchas gracias.
- No hay de qué –sonrió ampliamente. - Nos vemos luego.

Me quedé sólo, pero en realidad era lo que pretendía. Tenía pensado acribillar a preguntas a la camarera, pero también me inquietaba otra cosa. Decidí probar lo segundo primero. Me dirigí al fondo de la sala y me senté delante de un ordenador. La chica de la barra apareció enseguida a mi lado, contenta por tener algo en lo que ocuparse.

- ¿Te lo activo? –preguntó, solícita.
- Sí, por favor.
- ¿Media hora?
- Mejor una. ¿Cuánto cuesta?
- Para ti es gratis.
- ¿Por qué?
- Porque eres guapo.
- Gracias.

En cuanto comprobé que la conexión a Internet rulaba me metí en el Messenger.
Suspiré, aliviado.

Lucía aparecía como conectada.


MICRO-RELATOS J. K. VÉLEZ
El Inspirador Mejorado
METAVIDA
Un comienzo para un final
RELATOS J. K. VÉLEZ
Pon la boca así como si fueras a beber
MÚSICA/VÍDEOS ESPECIALES
Cosas que te hacen Feliz
LAS APLICACIONES GRATUITAS DE LA APPSTORE
Mac Sparrow
!AMIGOS
MusicotecaTube
CARTELES
Hazte Rico

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada