Esperé a que Leonor se durmiera para ir a echar un vistazo. Mi inocente idea de que me acompañara a ver las pesadillas le había provocado un ataque de pánico. Luego, me había hecho prometer que no saldría de la habitación en toda la noche. Pero mis promesas no valían nada en un lugar donde todos jugaban a marearme.
La puerta, esta noche, no opuso resistencia. Lamenté no tener una linterna a mano. La mortecina luz de la luna que pasaba a través del ventanal no bastaba para asegurar mis pasos. Tenía la sensación de que si andaba totalmente a oscuras no tardaría en tropezarme con el muñeco diabólico. Poco a poco mis ojos se acostumbraron a la oscuridad. Todas las puertas del pasillo estaban ahora abiertas, todas excepto la 309. Aquello significaba que en cualquier momento algo podía abalanzarse sobre mí desde varios lugares a derecha e izquierda, conforme avanzara en la casi total oscuridad. Aquello no tenía gracia. Quizá me convenía volverme a la cama. Pero un sexto sentido me indicaba que cuanto antes conociera el lugar antes podría escapar de él, y que sus pesadillas eran un buen punto de partida para saber más. Mi habitación se encontraba a mitad del pasillo, podía caminar hacia la 309, junto a la escalera que subía al piso superior y bajaba al inferior, o acercarme al ventanal junto al cual estaba la habitación en la cual Emma jugaba con fichas de dominó, pintaba cuadros y se auto flagelaba tan ricamente. Me pregunté si de noche también me la encontraría. Emma parecía una pesadilla en sí misma. Decidido pues. Me encaminé hacia la habitación blanca y vacía, a ver qué cosas enigmáticas se le ocurrirían a la criatura a esas horas.
Conforme me acercaba al final del pasillo la luz de la luna que se filtraba por el ventanal me permitió identificar una figura en el suelo. No era el muñeco diabólico.
Hasta ese momento caminaba con la vista fija en la puerta de Emma sin atreverme a mirar dentro de las otras habitaciones, no fuera a encontrarme con unos ojos rojos, o algo parecido. La figura del suelo me dio la oportunidad de concentrarme en algo y olvidarme de los monstruos que podían atacarme por ambos flancos. Cuando estuve lo suficientemente cerca y vi lo que era, admito que pensé: “menuda mierda de pesadilla”.
Un tren a escala. Una pequeña vía de ferrocarril que surgía de la nada cerca de la penúltima puerta y acababa dentro de la habitación de Emma. Una locomotora de diez centímetros de alto y unos seis de ancho, antigua y herrumbrosa seguida de siete vagones de aspecto abandonado. Di un salto cuando la luz de la locomotora se encendió y el tren se puso en marcha haciendo más ruido que un tren de verdad. Si se suponía que debía seguirlo, aquel sonido había conseguido justo lo contrario.
Mientras tomaba una decisión me dio por mirar dentro de una de las habitaciones, evidentemente la que estaba a mi altura del pasillo. Para mi sorpresa, un letrero con letras de neón se iluminó al fondo de aquella estancia. ¿Una pesadilla de Las Vegas?
El letrero se iluminaba en rosa, naranja y verde, y en realidad lo que anunciaba era más divertido que el tren de juguete.
HABITACIÓN DEL TIEMPO.
Pasa, cierra y vuelve atrás.
¿Por qué no? –me pregunté.
Seguro que era más interesante que Emma.
Entré en la habitación. El neón se apagó súbitamente. Si cerraba la puerta quedaría completamente a oscuras a merced de quien pudiera habitar la habitación. Pero en un momento de lucidez pensé que no podía estar más a merced de quien fuera de lo que ya lo estaba.
Así que cerré la puerta, conmigo dentro de la habitación del tiempo, y esperé, a ver qué pasaba a continuación.
Hubo un sonido desagradable, algo así como una mezcla entre la sirena de un camión de bomberos y un coro de gospel al que estuvieran rociando con ácido.
La luz que siguió al ruido me cegó momentáneamente. Cuando conseguí acostumbrarme a ella me encontré mirando las páginas en blanco del calendario de mi habitación. Entonces la puerta se abrió y entró Leonor, bastante asustada.
- ¿Puedo dormir aquí hoy? Di que sí, por el amor de Dios.
La miré de hito en hito y tras pensarlo un momento dije:
- Va a ser que no.
Su rostro adoptó un rictus extraño, como si le hubiesen cambiado el guión.
- ¿Por qué no? – preguntó, implorante.
- Porque… –dije, saboreando las palabras,- hay veces que las cosas que pasan… no ocurren.
Wicca
! Visto en Twitter
MICRO-RELATOS J. K. VÉLEZ
El Inspirador Mejorado
METAVIDA
Un comienzo para un final
RELATOS J. K. VÉLEZ
Pon la boca así como si fueras a beber
MÚSICA/VÍDEOS ESPECIALES
Cosas que te hacen Feliz
LAS APLICACIONES GRATUITAS DE LA APPSTORE
Mac Sparrow
!AMIGOS
MusicotecaTube
CARTELES
Hazte Rico
! CURIOSIDAD 4.0
Pot Panic, clasifica vegetales sin descanso en este entretenido juego
gratuito para iPhone e iPad gratis hoy 13/3
-
En este juego tendremos que ir poniendo separando los vegetales que nos van
bajando por la pantalla y poniéndolos cada uno en su caja correspondiente,
p...













0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada