miércoles 28 de abril de 2010

Capítulo XXV: Capítulo mil


El reloj marcaba las 17:47, verde sobre negro. Parecía real, tecnología punta. Un enorme marcador marca Acme en un partido de baseball estadounidense. Un panel de temperatura en la azotea de un rascacielos japonés.

- ¿Qué tenemos que hacer para ver la fecha? –pregunté.

Por toda respuesta, Emma se dirigió a la zona del salón opuesta al reloj de pared (no he podido resistirme a hacer el juego de palabras) y tocó la superficie de un enorme televisor con pantalla de plasma que había aparecido como por ensalmo, al igual que el mueble sobre el que se erigía.

De inmediato apareció la fecha sustituyendo la hora, tamaño XXXL.

- No deberías poner los dedos en la pantalla, te la vas a cargar –dijo Enrique.
- Hay más allí de donde vienen –contestó Emma, enigmática, para variar.
- ¿Es un privilegio tuyo, Emma? –pregunté.
- En absoluto.
- ¿Yo también puedo hacer eso?
- Todos podemos. ¿De dónde crees que salió aquella cosa quitaojos?

Me dejó de piedra.

- ¿Lo sacaste tú, del lugar de donde vengan?
- Que va. Fue cosa de Clara. Ella lo hizo.

De granito.

- ¿Clara hizo a la cosa que quería quitarle los ojos? –no me lo podía creer.
- No creo que fuera Clara. Debe ser cosa del loco –dijo Enrique.
- El loco eres tú, Iván –le soltó Emma.
- Otro loco –dijo, resignado.
- ¿Quién? –quiso saber Emma. - ¿Uno que va vestido de médico?
- Ese.
- Ese es cosa de Jonás.

Diamante.

- ¿Qué significa todo esto? –pregunté, a medio camino entre el enfado y el resentimiento.
- Nada en absoluto. Ya deberías saberlo –contestó Emma, contenta por decir, como siempre, la última palabra.

Jonás salió entonces de la cocina y echó un vistazo admirado al reloj digital que ocupaba una pared del salón principal.

- Me gustaba pasar la noche en este sillón. Ahora ya no podré pegar ojo –comentó.

Supuse que se refería a que la luminosidad verdosa de los números del reloj le molestaría para dormir, pero no habría apostado una mano. Enrique seguramente sí.

- Venid a la cocina –nos pidió Jonás. - Tenemos trabajo.

Intrigado a mi pesar lo seguí al interior de la cocina, acompañado por Emma y Enrique. Leonor y Clara nos esperaban sentadas ante una mesa rebosante de folios y carpetas. De hecho, la mesa parecía haber crecido unos tres metros a lo largo, y las paredes haberse ensanchado para darle cabida. Colgada de una pared una enorme pizarra mostraba dos árboles genealógicos que abarcaban un sinfín de generaciones de las familias Lizarde y Gutiérrez.

- ¿Ahora toca trabajo en equipo? –dije, bastante irritado.
- Llevamos retraso –dijo Leonor, con una inocencia que me molestó aún más.
- ¿Y tú? –le espeté a Clara. - ¿No deberías estar escondida?
- No sé de qué me hablas.
- ¿Y tú? –esta vez le tocaba a Emma. -¿No decías que iban a matar a Clara si no permanecía escondida?
- Te mentí. Parece mentira que no te enteres.
- ¿Qué no me entere de qué, joder? –echando chispas.
- La trama del alienígena roba órganos me aburría. Me parece una pérdida de tiempo desperdiciar un día tan bonito escapando de un engendro. Y ahora a trabajar – acabó Emma, muy resuelta.

Luego se sentó junto a Clara. Jonás ocupó una silla al otro lado de la mesa y nos hizo un gesto a Enrique y a mí para que lo imitáramos.
Enrique se encogió de hombros y lo hizo sin rechistar. Yo me resistí un poco.

- La trama del mundo que se come a sí mismo dejando un vacío color turquesa no me gusta en absoluto. ¿Puedo cambiarla?
- Haz lo que te dé la gana, pero primero siéntate y ayúdanos con el capítulo 1000 de Varados, que no te pagaron para que te tocaras los cojones –arremetió Emma, evidentemente cansada de mis rebotes.
- No deberías decir esas cosas.
- Métete los consejos por el culo.

Leonor me dirigió una mirada de “a mí también me parece una cría asquerosa pero siéntate, bonito”. Aún me hice de rogar un poco más. Pero esta vez me dirigí a la propia Leonor.

- ¿Y tú, también te has cansado de la trama en la que te hacen ir olvidando a la gente?
- Mira, Alex - atajó Emma, poniéndose en pie encima de su silla. – No hagas que me enfade. Siéntate de una puta vez o jamás te dejaré volver a tu casa.

Aguanté unos segundos la mirada de la niña pero al final consideré más prudente sentarme y permanecer un rato calladito.
Todos permanecimos, de hecho, en silencio unos minutos hasta que el ambiente se relajó un tanto. Después Clara tomó la palabra.

- Bueno, hoy nos enfrentamos a un reto muy importante. Tenemos que escribir el capítulo número mil de Varados y Derivados. La cadena va a emitir un programa especial sobre la serie, y están anunciando este capítulo como el mejor de la temporada, así que…

Levanté la mano.

- ¿Alex? –dijo Clara, mientras Emma me atravesaba con la mirada.
- ¿El mejor de la temporada? ¿Cuántas temporadas van? –pregunté, aunque me importaba una mierda la respuesta.
- Creo que cuarenta y ocho.
- ¿No llevaba sólo un año en antena?

Entonces se desató una tormenta dentro de la cocina. Literalmente se puso a llover, y un viento helado arrastró los folios por toda la estancia y tiró la pizarra al suelo. Leonor dio un respingo al oír el ruido de la pizarra al estrellarse contra el piso. Clara se arrebujó dentro de su chaqueta de punto que no tardó en estar empapada y Jonás, que iba vestido de motero, se abrochó los botones de su chaqueta de cuero. A Enrique la mano extra le salió de la espalda sujetando, (aparecido por arte de magia), un paraguas de colorines sobre su cabeza, y Emma parecía estar buscando nubes de tormenta en el techo de la cocina, un poco aturdida. Entonces me miró casi con respeto.

- Creo que la tormenta es cosa tuya –me acusó, y para mi sorpresa, luego me sonrió.
- No estoy tan seguro.
- Bueno, a ver si podemos trabajar de una bendita vez –dijo Clara, pero la lluvia se llevó sus palabras.

Jonás me lanzó una mirada que no supe interpretar, hasta que dijo:

- ¿Por fin vas a empezar a hacer tu trabajo, muchacho? Se suponía que debías inspirarnos, y hasta ahora hemos tenido que inspirarte nosotros a ti.

Enlaces a los Capítulos

1 comentarios:

  1. Hola, gracias por agregarte como seguidor de mi blog, y bueno he estado leyendo el capitulo ultimo de tus publicaciones y me ha parecido interesante, aunque tendre que empezar desde el principio para cogerle el hilo, prometo hacerlo.
    Gracias nuevamente y espero que sigamos visitándonos.
    Un saludo

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